Mi mamá siempre ha pertenecido a la iglesia y hace aproximadamente 15 años atrás, cuando yo tenía 6 años la acompañé a un retiro en un pueblo del interior donde se reunieron por un fin de semana a orar y estar en constante cercanía con Dios. No tengo muchos recuerdos de ello pero sí que estuve presente en todas las jornadas, alabanzas , oraciones y una situación en particular que me marcó mucho. Era una tarde cuando ya estábamos por bajar a Iquique, mientras esperábamos que llegara el bus, mi mamá conversaba con las personas que también habían asistido al retiro mientras yo como niña jugaba unos metros lejos de ella. Me subí a una tarima alta y peligrosa caminando por su borde y de pronto, me ponen la mano sobre el hombro y me acompañaron hasta que di la vuelta a toda la tarima. Yo confiada pensé que era mi mamá cuidándome que no me lastimara ni perdiera el equilibrio, pero al terminar el recorrido miro hacia atrás y no había nadie. No sentí miedo de lo que pasó, sentí tanta protección que la única explicación que quise darle es que Dios cuidaba de mí y así lo quiero creer hasta hoy.Bienvenidos a mi blog, aquí podrán encontrar diferentes tipos de textos en inglés y español desarrollados a lo largo de mi segundo semestre de universidad en la carrera de traducción. Espero lo disfruten y también recibir criticas constructivas.
Translate
lunes, 9 de diciembre de 2013
Anécdota
Mi mamá siempre ha pertenecido a la iglesia y hace aproximadamente 15 años atrás, cuando yo tenía 6 años la acompañé a un retiro en un pueblo del interior donde se reunieron por un fin de semana a orar y estar en constante cercanía con Dios. No tengo muchos recuerdos de ello pero sí que estuve presente en todas las jornadas, alabanzas , oraciones y una situación en particular que me marcó mucho. Era una tarde cuando ya estábamos por bajar a Iquique, mientras esperábamos que llegara el bus, mi mamá conversaba con las personas que también habían asistido al retiro mientras yo como niña jugaba unos metros lejos de ella. Me subí a una tarima alta y peligrosa caminando por su borde y de pronto, me ponen la mano sobre el hombro y me acompañaron hasta que di la vuelta a toda la tarima. Yo confiada pensé que era mi mamá cuidándome que no me lastimara ni perdiera el equilibrio, pero al terminar el recorrido miro hacia atrás y no había nadie. No sentí miedo de lo que pasó, sentí tanta protección que la única explicación que quise darle es que Dios cuidaba de mí y así lo quiero creer hasta hoy.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario